Años después, en una cafetería de una ciudad costera, Mateo encontró pegado a la pared un billete doblado: alguien había dejado ahí su “Billete Turista Mundial” con la leyenda: “Gracias por las historias”. Sonrió, sacó una copia del PDF y la imprimió en la mesa, no para vender ni oficializar nada, sino para regalar a la persona que había dejado el billete: una cadena de recuerdos que seguía viajando.
: Si tienes pequeños en casa o sueles jugar comiendo botanas, considera forrar las hojas con papel contact transparente antes de recortar los billetes. ¡Te durarán años!